Cuanto más de acerca la fecha, más ansiosa me voy poniendo. Casarse por segunda vez y a los 43 años, es una experiencia que pensé que no volvería a vivir. ¿Por qué? porque al menos en mi caso y ya divorciada, dije que "nunca más me casaría". Pero el "nunca" se me borró de la mente y del corazón hace más de cuatro años cuando apenas nos conocimos, y supimos enseguida que estaríamos juntos y podríamos proyectar nuestras vidas en común.
El decidirse nuevamente a casarse fluyó naturalmente -y como debía ser-. Es una decisión con mucha más madurez que a los veintipico, más equilibrada y vivida con extrema pasión.
Si bien el festejo será algo pequeño y al que irán contadas personas de nuestro entorno (familiares y amigos), no deja de vivirse con mucha intensidad.
Veamos cómo va el tema a esta altura con un checklist:
- Lista de invitados: ya realizada. Falta confirmar quiénes vendrán con exactitud, una vez que tengamos el turno en el Registro Civil.
- Torta: dos. Gustos: una frutal con crema, y la otra de chocolate.
- Lugar del evento: confirmado.
- Catering: falta decidir el menú (entrada, plato principal y postre). Mantelería blanca.
- Fotos y video: confirmado.
- Luna de miel: todo confirmado.
- Centros de mesa: elegidos. Serán unos floreros rectangulares con unas gerberas (o yerberas) naranjas y cortaderas como marco.
- Peinado: a cargo mío, aunque no me decido entre un semirecogido o suelto. Ya veré.
- Maquillaje: automaquillaje. Espero que no me tiemble el pulso y me meta el rímmel en la córnea.
- Vestido de novia (o traje): ¡todavía no sé! y es aquí donde voy entrando en pánico. Quiero algo sencillo y elegante para el día. Menos, es más.
El fin de semana estuve recorriendo la calle Santa Fe en Capital Federal viendo vestidos. Se usa mucho el negro pero...¡no quiero negro! me parece que una novia y por civil, puede darse el lujo de un color manteca, beige, champagne...o alguno color pastel o más vibrante y hasta con estampados. De lo que sí estoy convencida es en no usar pantalones, así que quedan descartados defintivamente para esta ocasión especial.
No sé si han visto alguna vez el programa norteamericano "
Bridezillas" -novias neuróticas en español-. Ya me veo formando parte de la troupe de novias alteradas argentinas a esta altura.
Es en momentos así, donde generalmente una novia puede transformarse de angel a demonio en una milésima de segundo por pequeños detalles que no están saliendo como se pensaba.
Una boda puede ser una de las ocasiones más estresantes si no se tiene todavía, como en mi caso, el vestido para el evento a mes y medio del suceso. H e l p !
(se aceptan sugerencias).